martes, 27 de abril de 2021
LARRETA CONTRATÓ A LAURA ALONSO PARA QUE LE ENSEÑE "INTEGRIDAD Y VALORES" A LA METROPOLITANA
La ex titular de la Oficina Anticorrupción macrista enseñará con su ejemplo a la policía que cuida a los porteños.
(Por Tomás Palazzo) Si algo faltaba para que los porteños tengan confianza en la Metropolitana, era que los aspirantes a la Policía de la Ciudad recibieran clases de Laura Alonso. Y es que la cuestionadísima ex titular de la Oficina Anticorrupción macrista fue designada por el gobierno que encabeza Horacio Rodríguez Larreta como Profesora Adjunta B, para el dictado del “Taller Construyendo una Cultura de Integridad”, dirigido al V curso de la “Tecnicatura Superior en Seguridad Pública – Oficial de Policía”, por el período comprendido entre el 5 de abril y 31 de julio de 2021.
Así, quien hace pocos días llamó a la desobediencia civil esperando que nadie acate un Decreto Presidencial y tildando de “anormal” a Alberto Fernández, será encargada de, entre otras cosas y como figura en los objetivos de la asignatura, fortalecer “valores como la integridad, el respeto, la transparencia, el profesionalismo y el buen trato, como vectores esenciales de la confianza”.
"Pensé que iba a haber una renuncia pero hay un DNU que espero nadie acate porque es irracional y absurdo. Abran los bares, los restaurants y las escuelas. Si nos gobierna un anormal, los ciudadanos ordenaremos este desastre siguiendo con nuestra vida económica y educativa"
— soy laura (@lauritalonso) April 16, 2021
El “Taller Construyendo una Cultura de Integridad”, pensado para que los Aspirantes a Oficial de la Policía de la Ciudad cuenten “con espacios dentro de la formación que permitan desarrollar conocimientos vinculados a la cultura democrática, respetuosa de la ley y de los derechos humanos, la diversidad y la integridad pública” tiene como algunos de sus objetivos principales que los alumnos:
– Adquieran valores esenciales orientados hacia la comunidad y hacia el interior de la fuerza.
– Fortalezcan valores como la integridad, el respeto, la transparencia, el profesionalismo y el buen trato, como vectores esenciales de la confianza.
– Promuevan la cultura de la integridad y que la misma se refleje en las buenas conductas en su compartamiento.
– Superan estereotipos y estigmas desde las buenas conductas y las prácticas.
¿En serio pensaron en Laura Alonso para dictarlo?
Y encima cobra, obviamente.
Y para colmo...el alumno distinguido, el que pasa a la bandera pero de los EEUU, el del cuadro de honor y el del que la maestra está enamorada es...
lunes, 26 de abril de 2021
El periodismo carroñero
Los chacales mediáticos que poco tienen que ver con el periodismo y más con las operaciones de prensa y los mecanismos de colonización de la subjetividad, perseveran en la repetición de consignas prediseñadas por los centros de poder para instalar ideas elementales, simples, en mentes permeables dispuestas a repetir sin pensar. En ese proceso no media la razón sino la reacción, lo emocional por sobre lo racional. Para que este sistema funcione es necesario un público poco predispuesto al pensamiento y más proclive a actuar emocionalmente por impulso movilizados por el odio y el resentimiento previamente espolvoreados por trabajos mediáticos anteriores sobre esos sectores sociales.
La verdad no importa en estas operaciones y si la verdad no importa entonces no es periodismo.
martes, 21 de enero de 2020
Yo soy un facho porque el mundo me hizo así

En una nota de Héctor Schamis, en Infobae, he encontrado una radiografía de clase por demás interesante. Un compendio de lugares comunes y declaraciones de principios que merecen una pequeña reflexión.
El título de la nota es "Yo también amanecí convertido en un facha". aprovechando la oportuna modificación del termino "facho" que realiza un colega desde un periódico español. El periodista local toma ese título que utiliza Rubén Amón en un medio español llamado El Confidencial donde declara "y al amanecer...me convertí en un facha".
Debemos reconocer que ya desde el primer empujón utilizar el más tolerable término "facha" que no tiene en nuestro idioma una connotación negativa sino más bien todo lo contrario - tener facha es contar con cierta belleza y atractivo - es un recurso que busca la virtud en una actitud miserable.
La nota de Infobae es acompañada por un montaje fotográfico donde se muestra a Evo Morales, Fidel Castro, Hugo Chávez y Rafaél Correa, cuatro enemigos declarados del imperio y de sus lacayos.
Dice Héctor Schamis en su nota:
"Amón se inquieta cuando se ve en coincidencia con la derecha, se refiere a la misma como “el pensamiento reaccionario”, y se sitúa al otro lado del progresismo. Es facha porque la izquierda oficialista convierte en ultraderechista—estigmatiza con su discurso ad hominem, agrego yo—a todo aquel que elabore una crítica. Es repudiable, por ello, la línea que han trazado entre el bien y el mal, entre el progresismo y “los fachas”.
Es decir, el facho (y no el ffacha) es una víctima del populismo que lo obliga a ser un buitre cuando él deseaba ser un cisne.
Es el populismo - término intencionalmente degradado de lo popular - el que convierte a la buena gente en una especie de mutante ponzoñoso que en verda lo que busca es el triunfo del bien, de la democracia, de la república y la justicia; a pesar de expresarse de manera deleznable. Somos nosotros quienes no valoramos los esfuerzos de los fachos por proteger a la humanidad de líderes bestiales que pretenden la equidad social, la igualdad de oportunidades, la defensa de la soberanía y los recursos naturales y el reparto más igualitario de la riqueza.
En la nota, el periodista de Infobae reconoce que:
"Me sentí identificado con el texto. Hace años yo también desperté convertido en facha una mañana—es decir, derechista, gorila, neoliberal y esclavo del imperialismo, entre otras descalificaciones—por criticar los nuevos autoritarismos de América Latina.".
"Descalificaciones" dice, por criticar autoritarismos que no son el de Piñera en Chile, ni el de Añez en Bolivia, ni el de Duque en Colombia ni el de Bolsonaro en Brasil y mucho menos el de EEUU en todo el mundo.
La desvergonzada y para nada oculta intencionalidad de ciertos medios por convertir en monstruos a líderes populares democráticamente elegidos por ser culpables del delito de querer proteger los intereses de su nación y su pueblo por sobre los capricho del imperio, resulta casi obscena.
El problema principal de la región, el detalle que hace que periodistas como estos se desgarren las vestiduras, es la pretendida y proclamada eternización en el poder que supuestamente persiguen los líderes progresistas. Ese es un rasgo dictatorial y no los secuestros, torturas, asesinatos, violaciones y desapariciones comandadas por ídolos de la derecha latinoamericana como Piñera, Duque o Añez a quienes no les han dedicado una sola linea condenatoria.
El facho amanece facho pr culpa nuestra, hay que saberlo de una buena vez. El violador amanece violador por culpa de las mujeres y el pedófilo amanece pedófilo por culpa de los niños.
El "facha" Héctor Schamis nos hace un guiño cómplice al invitarnos a reconocer a los enemigos de la democracia cuando nos dice: "Recorra mentalmente el lector el mapa de la región y rápidamente sabrá donde están los ejemplos (de autoritarismo)"
Suponiendo este buen facho que todos vemos fantasmas en el mismo lugar. Que suponemos como él que quién irrumpe en el gobierno con una Biblia en la mano y una espada en la otra llega para civilizar como hace 500 años y no a exterminar, destruir, saquear y entregar el territorio al imperio al que responden con sumisa obediencia.
Debemos suponer que el "facha" Schamis sostiene que Macri ha sido para nuestro país una bendición incomprendida y que la barbarie populista a regresado para sumirnos en el oprobio de la ayuda social y las políticas de Estado inclusivas e igualitaria que le hacen tanto mal a la doctrina meritocrática que pondera la virtud el egoísmo.
Lean el artículo si tienen un rato, escucharán el susurro de una confesión de clase, sentencias encadenadas que resultan en una pintura impresionista de un sector social que justifica sus miserias con obstinación y cinismo y que culpa por su monstruosa imagen al espejo que los refleja.
https://www.infobae.com/america/opinion/2020/01/19/yo-tambien-amaneci-convertido-en-un-facha/
martes, 7 de enero de 2020
Pasas a mi lado
como si no pasaras,
como quien pisa una sombra,
una baldosa floja que salpica tu desagrado.
Estoy tan presente que no me ves,
me hice parte de la calle,
como un despojo que no merece
ni el abrigo ni la caricia de su nombre.
Apresurado en tu carrera de pasillos asfixiantes,
con la cabeza hundida en la hipnótica pantalla.
a algunos les conviene que no me veas,
ya vendrán los palos a invitarme a que me vaya.
Te miro, yo tengo mis ojos todavía,
tiendo mi mano con ridícula esperanza,
somos tantos cada día en los bordes de la vida
que ni siquiera tu ceguera alcanza.
Brotamos entre las piedras como la mala hierba,
persistentes en nuestro empeño por compartir el aire,
me recorres con las suelas gastadas sin sentirme siquiera,
soy una ofrenda de tu olvido destinada a que se pierda.
Estoy, aunque no quieras verme,
aunque gires la cabeza y maldigas mi presencia,
aunque arruine tu paisaje de faroles y vidrieras,
estoy aunque tú seas el que se pierde en la marea.
Y aquí estaré mañana,
hasta que llueva en tu mirada,
hasta que alguien firme mi sentencia,
aquí estaré hasta que tú quieras.
domingo, 22 de diciembre de 2019
El señor Gutiérrez

El señor Gutiérrez revuelve mecánicamente la cuchara en su tazón de estiércol mientras la pava silba en un rincón proclamando su hervor. Gutiérrez, hace años – o desde siempre – saborea el café que lo enciende por las mañanas y su tazón humeante de cremoso estiércol.
Sin ese rutinario festín no podría salir a la calle.
Gutiérrez conoce con exactitud el árbol donde detenerse, el de la copa poblada de palomas que podría suponerse que lo esperan para iniciar la jornada. Él se para debajo de las entrelazadas ramas para que las aves, con aleteos inquietos, lo bautícen con una lluvia de excrementos que le tiñen la cabeza de diferentes tonos de gris. Sólo puede sonreír mientras ésto sucede porque luego, de inmediato, retorna a su gesto adusto y su semblante malhumorado.
De las baldosas que componen el desparejo collage de su sendero elige las que presentan alguna imperfección: las flojas, las ausentes, las sucias; y en esa curiosa rayuela entretiene su camino. Aunque ha desayunado hace menos de una hora Gutiérrez se detiene en un bar donde lo esperan otros hombres como él, con las ropas manchadas, sumergidos en lecturas escatológicas, bebiendo su lágrima de cada día, un gustito que se da de vez en cuando.
Luego paga, maldiciendo entre dientes sale nuevamente a la calle y se llena la nariz con el aroma de los tachos de basura que encuentra a su paso – “Quién fuera mosca”, piensa, mientras camina pesadamente hasta el trabajo.
Nadie se sorprende al verlo pasar cubierto de manchas por los desechos de palomas y los zapatos mugrientos hasta los cordones.
Huele a mierda el Sr. Gutiérrez y es su única felicidad ese capital nauseabundo con el que cuenta y que lo recubre casi por completo. Llega a su oficina donde varios sacos manchados como el suyo cuelgan del perchero, se saluda con sus compañeros de tareas y el aliento a basura colma todo el ambiente. Todos llevan una vida respetable, como Gutiérrez, todos tienen su auto, su casa, sus necesidades cubiertas de clase media o de media clase.
Su gusto por la podredumbre o los desechos viene de otro lugar, responde a una costumbre de años, se les ha vuelto natural la ingesta de excrementos y hasta la desean como se desean las cosas más amadas. ¿Qué puede salir de la boca de Gutiérrez más que un hedor insoportable?, una mezcla intolerable de consumos insanos que lo convierten en un tacho de basura que deambula.
Gutiérrez regresa a su casa, repitiendo senderos infectos, compra en un kiosco unos caramelos de mierda para sus hijos y unos bombones de mierda para su mujer, hoy es su aniversario.
No se le ha escapado una sonrisa, ha despotricado todo el día a gusto intercambiando hedores con sus allegados, con su jefe, con el kiosquero, hasta con las palomas.
Gutiérrez llega a su casa, su señora lo recibe con un beso repugnante, le agradece los bombones mientras los niños buscan los caramelos que siempre les lleva en los bolsillos. Ella, amorosamente, le dice que se siente a la mesa, que ya está listo el guiso de mierda y que es una receta nueva que ha sacado de la tele, como siempre. Él, mientras, escucha la radio, es el programa de mierda que tanto le gusta, con gente que dice la verdad, la única posible, la misma verdad que le ofrecen las palomas cada mañana. “Quien fuera mosca”, piensa.
Deseo cumplido.
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